Comunicado de Oficina de Pastoral del HCLM

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Creado por: hclm
Día: Mar 26, 2020
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26 de marzo de 2020

A todo el Personal escolar, padres y estudiantes:

 

Aunque continuamos el camino cuaresmal, me inspira saludarles con las mismas palabras de nuestro Señor cuando se apareció a los apóstoles luego de su resurrección: “¡Paz a ustedes!”. La presencia de Dios en medio de nosotros trae como fruto consolador el don de la paz. De manera que, en tiempos adversos y de incertidumbre como el que vivimos ahora, es posible la paz auténtica solamente si volvemos a ponerlo a Él en el centro.

 

Es mi deseo, y el de la administración del colegio, que se sepan acompañados desde la pastoral. Por eso, les comparto, con mucha sencillez, algunos puntos que podemos considerar para vivir este tiempo con sentido de fe, que, para nada excluye la parte humana.

 

El “aislamiento obligatorio” no se contrapone a nuestra libertad de hijos de Dios. Si tenemos como motivación un “¿para qué?”, estar en casa sin poder salir no se volverá una carga que nos conduzca a la desesperación. Encontrar un para qué que dé sentido a nuestra vida, será un impulso para levantarnos cada mañana y hacer, con alegría, lo que podamos hacer. Pienso, en este primer punto, por ejemplo, en el caso de personas que durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron que padecer las inhumanas condiciones y maltratos de los campos de concentración nazi, y de cristianos que en algún momento fueron secuestrados por el anuncio del Evangelio, y que, al salir de esa horrible situación, dieron testimonio de que, en su encierro, siguieron sintiéndose libres interiormente. Es decir que, las circunstancias externas no determinan nuestra libertad ni nuestra felicidad.

 

Esto me mueve a la segunda consideración: el reto de aprender que, ante las situaciones de las que no tenemos control y que no hemos decidido nosotros, sí podemos decidir cómo vivirlas. En ese caso, el cristiano está llamado a optar por la gratitud, a ser capaz debendecir a Dios en medio de la tribulación en lugar de la constante lamentación. La crisis mundial en la que estamos, está en la voluntad permisiva de Dios; es decir, Dios permite, en su sabiduría, que esto suceda, y sólo Él puede sacar de esto un bien mayor. A nosotros nos toca renovar con firmeza nuestra fe, alimentar la esperanza con la oración todos los días, y saber que Dios nunca nos abandona.

 

Con esa convicción, llegamos al tercer punto: confiar en la providencia de Dios. Que no nos atribule el mañana, que no dejemos perder el momento presente por la angustia de un futuro incierto. Lo repito: ¡Dios nunca nos abandona! Para complementar esto, les invito a tomar un momento para la reflexión de alguna de estas dos lecturas: Mateo 6, 25-34 o, también, Romanos 8, 35-39.

 

De otra parte, les propongo que creemos sanos lazos de comunicación entre escuela y familia. No propiciemos una brecha. Acoger y aprender este nuevo ritmo y estilo de vida es difícil para todos. Cada uno va haciendo lo que puede con lo que tiene. De las dos partes (escuela y familia) hay un evidente compromiso y sentido de responsabilidad. Que nuestras incomodidades no sean motivo de discordia, sino oportunidad para el diálogo fraterno con las personas correspondientes y por los medios apropiados. La pedagogía de nuestro Señor es pedagogía de encuentro y de unidad. No tengan miedo de plantearle a los maestros, con serenidad, sus dudas, limitaciones y hasta contratiempos. El diálogo honesto facilita siempre la comprensión.

 Sor Carmen Morales Vera H.C.          Laura Olivo Santos             Vanessa Rolón Nieves                                                         Directora Administrativa             Directora Escolar           Coordinadora de Pastoral